.....................El caso Enron....................


PRESENTADO POR:

Andrés Humberto Tejada Quintanilla AHTejadaCOF0204

TQ 11002

Equipo: ROOT FORMAT


Enron Corporation fue una empresa de energía con sede en Houston, Texasque empleaba a más de 21.000 personas hacia mediados de 2001.

Enron se constituyó en 1985 por la fusión de las empresas Houston Natural Gas e InterNorth. Kenneth Lay, presidente de la ex Houston Natural Gas y luego presidente de Enron, dirigió a la compañía casi desde su creación hasta poco tiempo antes de su estrepitosa caída. La empresa originalmente se dedicaba a la administración de gasoductos dentro de los Estados Unidos, aunque luego expandió sus operaciones como intermediario de los contratos de futuros y derivados del gas natural y al desarrollo, construcción y operación de gasoductos y plantas de energía, por todo el mundo, convirtiéndose rápidamente en una empresa de renombre internacional.

Enron creció exponencialmente en su área original y se introdujo en otros rubros como la trasmisión de energía electrica previendo su posible des-regulación como había ocurrido en el caso del gas. La empresa también desarrolló nuevos mercados en el área de las comunicaciones, manejo de riesgos y seguros en general. En su momento la revista Fortune la designó como la empresa más innovadora de los Estados Unidos durante cinco años consecutivos, entre 1996 y 2000. Además apareció en la lista de los 100 mejores empleadores de dicha revista en 2000, y era admirada por la grandilocuencia de sus instalaciones entre los ejecutivos de empresas.

Sin embargo, la reputación de esta empresa comenzó a decaer debido a los insistentes rumores de pago de sobornos y tráfico de influencias para obtener contratos en América Central, América del Sur, África, las Filipinas y la India. El escándalo más resonante estuvo vinculado al Contrato que tenía Enron con la empresa de energía Maharashtra State Electricity Board.
Simultáneamente, una serie de técnicas contables fraudulentas, avaladas por su empresa auditora, la entonces prestigiosa firma Arthur Andersen[57], permitieron crear el mayor fraude empresarial conocido hasta ese entonces.

En agosto de 2000 la empresa alcanzó su cenit, logrando una cotización de $ 90.56 dólares por cada acción. Sin embargo, una vez iniciado el año 2001, las acciones de la empresa en Wall Street comenzaron a caer rápidamente de 85 a 30 dólares, cuando surgieron rumores de que las ganancias de Enron eran el resultado de negocios con sus propias subsidiarias, una práctica que le permitía "maquillar" las gigantescas pérdidas que había sufrido en los últimos años. Cuando se hizo público el escándalo sobre el uso de prácticas irregulares de contabilidad, Enron se vino abajo y llegó al borde de la bancarrota hacia mediados de noviembre de 2001. Desde allí, la palabra "Enron" se convirtió, para la cultura popular, en un sinónimo del fraude empresarial planificado.

Enron solicitó protección por bancarrota en Europa el 30 de noviembre y en los Estados Unidos el 2 de diciembre de 2001.

Situación legal


Más de 20.000 ex empleados de Enron ganaron en mayo de 2004 una demanda de $ 85 millones para compensar los $ 2 mil millones que habían perdido de sus planes de ahorro y jubilación: los empleados recibieron cada uno alrededor de u$s 3,100. Al año siguiente, diversos inversores recibieron otro asentimiento por $ 4.2 millones de dólares.

El 25 de mayo de 2006 fueron declarados culpables Kenneth Lay, presidente de Enron y Jeffrey Skilling, su ex director ejecutivo, de conspiración para cometer fraudes. El jurado compuesto por 12 personas declaró a Lay culpable de los seis cargos que se le imputaban, mientras que consideró que Skilling, que le sucedió en la presidencia de la empresa, es culpable de conspiración y fraude. Lay y Skilling afrontaban seis y 28 cargos de conspiración, fraude y maniobras financieras para ocultar las pérdidas y exagerar los beneficios de Enron, con el fin de atraer el dinero de los inversores. El 5 de julio de 2006, producto de problemas coronarios, falleció en Aspen (Colorado) Kenneth Lay, de 64 años, quien arriesgaba una pena de hasta 45 años de cárcel por su participación en el fraude financiero. El 23 de octubre de 2006 Jeffrey Skilling fue condenado a una pena de 24 años de prisión tras haber sido declarado culpable de 19 cargos durante su breve gerenciamiento en la empresa (renunció solo cuatro meses antes de la quiebra).

Finalmente, en septiembre de 2008, se llego a un acuerdo para restituir a los accionistas $ 7.2 mil millones a partir de una demanda de $ 40 mil millones de dólares. El acuerdo se distribuyó entre el principal demandante, la Universidad de California (UC), y 1,5 millones de individuos y fondos. La firma de abogados Coughlin Stoia Geller Rudman y Robbins que llevó adelante la demanda de la UC, recibió $ 688 millones en honorarios, el mayor honorario que hubiese recibido una firma en un caso de fraude de valores de EEUU.

Efecto en la Auditoría y en la Contabilidad

La función del auditor es la evaluar los sistemas que utiliza una determinada empresa para operar, principalmente toda la información relacionada a estados financieros. Si bien una auditoría no cumple la tarea de descubrir errores o irregularidades en los estados financieros, el auditor tiene la atribución para incluir excepciones y hasta dictámenes negativos cuando encuentra inexactitudes importantes o ausencia de información indispensable para que los estados financieros exhiban en forma razonable la posición financiera, los resultados y el flujo de efectivo.

Sin embargo, cabe destacar que una buena auditoría depende en gran parte de la veracidad de la información que el cliente comunica a su auditor, por lo que la responsabilidad primaria es del cliente y luego del auditor. Además, cabe destacar, que las auditorías solían estar más alertas a desfalcos, malversaciones y robos por parte del personal del cliente, que al delito de fraude aplicable a la emisión de información financiera dolosa por parte del mismo.

La auditoría de Enron estaba a cargo de la firma Arthur Andersen LLP, una de las cinco grandes compañías de contabilidad, con sede en Chicago. La firma había sido fundada en 1913 por el joven contador Arthur E. Andersen quién dirigió la empresa hasta su muerte en 1947. Su firma creció en base a su honestidad y según se cuenta Andersen jamás hubiese aceptado un soborno para firmar una contabilidad deficiente o encubrir una pérdida, ya que según él, su principal compromiso era ante los inversores y no con sus clientes de gestión.

Esta línea de acción e imparcialidad ante los negocios se mantuvo inalterable hasta la década de 1980, cuando se produjo la expansión de las prácticas de consultoría, una actividad que terminó trayendo muchas dificultades a la hora de llevar adelante una auditoría independiente. Andersen expandió rápidamente sus servicios de consultoría hasta el punto que la mayor parte de sus ingresos derivaban de esa actividad. Gracias a estos nuevos servicios, para fines de los ´90, Andersen había logrado triplicar los ingresos de sus asociados.

Andersen no fue la excepción, ya que si en 1981 las firmas contables sólo obtenían en promedio 15% de sus ganancias como producto de sus servicios de consultoría, para 1999, la consultoría y otros servicios no vinculados a la auditoria ya representaban la mitad de sus ganancias anuales. Para mediados de la década del ´90 comenzaron a surgir los aspectos negativos ocasionados por este cambio en la visión de los negocios. En 1998, por ejemplo, se detectó que algunos empleados de la prestigiada firma contable PrincewaterhouseCoopers, compraban con frecuencia acciones y activos de las compañías que auditaban en Tampa, Florida. Este hecho obligó a la firma a realizar una auditoria de los propios socios y directivos de la firma contable, detectándose, para enero de 2000, alrededor de 800 violaciones a las reglas y políticas que prohibían a los auditores poseer acciones de las empresas que la firma contable auditaba.

Como era de esperar, el deseo de los clientes de maximizar sus beneficios terminó chocando con la necesidad de mantener la fidelidad de las auditorías. En el caso de Enron, Arthur Andersen había llegado a ser tan dependiente de los honorarios de auditoría y consultoría que no podía darse el lujo de perderla como cliente. Enron a su vez sabía esto y lo utilizó como elemento a su favor para conseguir la complicidad de la firma, que posteriormente sería acusada de manipular las auditorias por estar inmersa en un conflicto de intereses ante la magnitud de los honorarios que le generaba la compañía. Solo en 1999, la firma contable había obtenido $ 46,8 millones de dólares por sus trabajos de auditoria, consultoría y de índole fiscal; En 2000, Arthur Andersen obtuvo de Enron $ 52 millones de dólares, de los cuales $ 25 millones correspondían a honorarios de auditoría interna y externa y $ 27 millones en honorarios de consultoría (este monto representó casi el 27% de los honorarios de auditoría de clientes del sector público para Arthur Andersen en la oficina de Houston). El personal de Andersen tenía destinado todo un piso en el edificio de Enron y buena parte del personal de finanzas y de contraloría habían trabajado anteriormente en esa firma contable.

El trabajo de auditoría de Andersen fue sumamente cuestionado por su negligencia, ya fuera por complicidad o por falta de capacidad al revisar adecuadamente las prácticas contables de Enron, basadas en entidades especiales y derivados.
Enron a su vez, había contratado a numerosos Contadores Públicos Certificados que habían trabajado en el desarrollo de las normas contables de la Financial Accounting Standards Board (FASB). Dichos contadores buscaron nuevas formas de ahorrar dinero a la compañía, incluyendo el aprovechamiento de las "lagunas" que existían en la normativa. Si la compañía llegó hasta donde lo hizo, fue por haber explotado al máximo las oportunidedes y debilidades de las reglas contables.
Los auditores de Andersen fueron presionados por la dirección de Enron para evitar o posponer el reconocimiento en los balances de las entidades de propósito especial como sus riesgos de crédito, hasta que la situación se hizo demasiado evidente. Dado que las entidades nunca volverían a dar un beneficio, las directrices de contabilidad requerían que Enron las cancelara, y las consolidara como pérdidas en el balance general. Sin embargo, Andersen trabajaba con el estigma de que en cualquier momento podía ser reemplazada por otra firma contable.

La oficina de Andersen en Houston, a cargo de la auditoría de Enron, hizo caso omiso a las revisiones críticas sobre decisiones contables que debían ser realizadas por la oficina central de Andersen en Chicago. Peor aún, el 12 de Octubre de 2001, cuando ya había trascendido la noticia de que Enron estaba siendo investigada por la SEC, la oficina legal de Andersen mandó un memorando interno al socio a cargo de la auditoría de Enron, recordando la política de la firma de destruir todos los papeles de trabajo que no tuvieran como función respaldar el programa de la auditoría, a los procedimientos aplicados y al dictamen de auditoría. La oficina de Andersen en Houston mandó a destruir varias toneladas de documentos y eliminó cerca de 30.000 e-mails y archivos de computadora, correspondientes a las auditorías de Enron entre los años 1997 y 2000. La polémica fecha del memorando generó una gran duda sobre si su objetivo real era eliminar papeles de trabajo secundario o, por el contrario, destruir la mayor cantidad de evidencia que pudiese incriminar a la firma, ante una investigación inminente de la Comisión de Valores. En efecto, la destrucción de papeles provocó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos entablara una denuncia en contra de Andersen por “obstrucción de justicia” en relación a la desaparición de evidencia que podría haber sido utilizada contra Enron.

En octubre de 2001, la junta directiva de Enron nombró a una comisión especial para examinar la contabilidad de la empresa y la actuación general de Andersen. La evaluación fue la siguiente: "La evidencia disponible nos indica que Andersen no cumplió con sus responsabilidades profesionales en relación con las auditorías de los estados financieros de Enron, o la obligación de llamar la atención del Consejo de Administración de Enron (o la Comisión de Auditoría y Cumplimiento) sobre sus preocupaciones acerca de los contratos internos de Enron sobre las transacciones con partes relacionadas".
El 15 de junio de 2002, la firma Andersen fue declarada culpable de obstrucción a la justicia por destruir documentos relacionados con su auditoría de Enron. Nancy Temple (Asistente Técnica Legal de Andersen) y David Duncan (Socio Principal de la cuenta de Enron) fueron citados como los directores responsables de este escándalo, ya que fueron ellos quienes dieron la orden de destruir los documentos pertinentes. A partir de allí la firma Andersen quedo inhabilitada para auditar a empresas públicas y accedió a entregar sus licencias de CPA y su derecho a ejercer ante la SEC el 31 de agosto de 2002, lo que efectivamente hacía disolver a la empresa.

Desde el comienzo del juicio se entabló la polémica de si el Departamento de Justicia podía accionar contra una firma compuesta, solo en los Estados Unidos, por más de 28.000 personas y 1.300 socios que conforman una LLP o Sociedad de Responsabilidad Limitada. ¿Acaso todos los socios eran responsables por las acciones cometidas por un grupo específico? Lo cierto es que antes del 30 de abril de 2002, al menos 230 de los clientes mayores de Andersen habían prescindido de sus servicios, incluyendo a la propia Enron. Posteriormente Andersen firmó convenios preliminares para permitir al 70% de sus socios de auditoría ingresar a otras firmas. Su división de consultoría administrativa fue vendida a KPMG Consulting en $ 284 millones, mientras que Deloitte & Touche adquirió su división de impuestos. BDO y Grant Thornton LLP, estaban en proceso de adquirir a un cierto número de clientes de tamaño medio, incluyendo a los socios de Andersen que los manejaban. La práctica de consultoría de riesgo fue vendida a Robert Half International. El daño a la reputación de Andersen destruyó no solo su negocio en América, sino también la viabilidad del negocio a nivel internacional.

El caso Enron desencadenó en Andersen una sucesión de acusaciones e investigaciones sobre sus auditorías defectuosas en otras empresas, sobre todo Waste Management, Sunbeam, la Fundación Bautista de Arizona y WorldCom, cuya posterior bancarrota rápidamente superó el record de Enron sobre la quiebra más grande en la historia corporativa. A continuación el record cayo en manos de otras empresas como Lehman Brothers y Washington Mutual, víctimas de la posterior crisis denominada de las “subprime”.

El 31 de mayo de 2005, en el caso de Arthur Andersen LLP contra los Estados Unidos, la Corte Suprema de Norteamérica declaró por unanimidad la anulación de la condena de Andersen, por encontrar graves deficiencias en las instrucciones al jurado. En opinión del tribunal, las instrucciones eran demasiado vagas para permitir que un jurado hubiese comprobado la violación de alguna ley u obstrucción real de la justicia. El dictamen, escrito por el Presidente del Tribunal Supremo William Rehnquist, también fue muy escéptico sobre el concepto del gobierno sobre "corrupción persuasiva", donde se puede persuadir a alguien a participar en un acto con un propósito impropio, aun sin conocer si el acto es ilegal.

Desde que la sentencia de la Corte Suprema anuló la condena de Andersen, en teoría, la firma estaba libre para reanudar sus operaciones. Sin embargo, el daño al nombre de Andersen era tan grave que reconstruir el negocio resultaba inviable. Además, todavía existían más de 100 demandas civiles pendientes en contra de la empresa en relación con sus auditorías de Enron y otras empresas. A su vez, su reputación se vio tan empañada que ya antes de se ser declarada culpable, la firma perdió muchos clientes que no querían el nombre de Andersen en sus auditorías.

De un máximo de 28.000 empleados en los EE.UU. y 85.000 en todo el mundo, la empresa se había reducido a alrededor de 200 personas, aglutinadas principalmente en Chicago. La mayor parte de su trabajo se reducía al manejo de las demandas pendientes y a conducir la disolución ordenada de la empresa.

Además de haber provocado la desaparición de Andersen, el caso Enron fue el principal detonante en la elaboración de la LeySarbanes Oxley, la cual tiene por objeto el establecer medidas de control interno más rígidas y eficientes para evitar que las empresas que cotizan en bolsa realicen fraudes. Para los contadores y auditores, esta Ley les obliga a extenderse en sus pruebas antes de emitir una opinión que avale la información presentada en los estados financieros de las compañías. A pesar de todo la arquitectura contable era totalmente legal y valedera.

Consecuencias


Con su presencia en cerca de 40 países y una serie de empresas asociadas, el colapso de Enron, repercutió negativamente en los mercados energéticos en general y en varias compañías que le habían otorgado créditos o tenían contratos con Enron.
La presentación judicial llevó a un organismo oficial a iniciar una investigación sobre el estado de cuentas de la compañía, que admitió a comienzos de año que sus ganancias fueron menores a las declaradas entre 1997 y 2001.

Las dudas sobre las prácticas contables de la empresa que supuestamente tendieron a cubrir la grave situación económica de la compañía se incrementaron ante denuncias de una ex ejecutiva sobre la presunta destrucción sistemática de documentos.
El escándalo salpicó a Andersen, una de las firmas más importantes de auditoría contable.

En otro campo, los cuestionamientos sobre las operaciones de Enron en la región no se han hecho esperar. Al calor de un año electoral, en Bolivia se ha empezado a cuestionar seriamente la participación de Enron en el gasoducto Bolivia-Brasil.
De hecho, se ha denunciado -entre otras cosas- que la empresa obtuvo una importante participación accionaria en este proyecto sin haber hecho grandes contribuciones o esfuerzos, sólo se presentó como el socio estratégico del Estado boliviano.

En Argentina, el senador Rodolfo Terragno denunció en la prensa que sufrió presión de Enron para un proyecto en ese país, cuando era ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Raúl Alfonsín, en 1988. Terragno afirma en un artículo de prensa que incluso recibió una llamada del hijo del entonces vicepresidente George Bush y que luego fue presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Este tipo de denuncias, aún no han sido comprobadas pero, en el caso de Bolivia, han llevado a una investigación por parte del Congreso y posiblemente de la Contraloría.

..................................................................Más Información y conclusión.......................................................................

Hace años se presentó la quiebra de Enron, empresa que dejó US$31.800 millones en deudas, sus acciones perdieron todo valor, y 21.000 personas alrededor del mundo se quedaron sin empleo. Sin lugar a dudas, uno de los mayores escándalos financieros de la historia.



¿Qué clase de empresa era Enron?

Enron inició su vida como productora de energía en 1985, pasando poco después a ser comercializadora de energía. Terminó siendo un “banco de energía” que suministraba cantidades garantizadas a precios fijos en el largo plazo.
Enron era dueña de plantas generadoras de energía, distribuidoras de gas y otras unidades involucradas en el suministro de servicios a consumidores y empresas. También fue pionera en la compra y venta de energía como si fueran acciones o bonos.
Se convirtió en un gran intermediario en el mercado energético, tomando enormes riesgos financieros. En 15 años llegó a ser la séptima mayor empresa de Estados Unidos, empleando a 21.000 personas en más de 40 países.
La revista Fortune nombró a Enron la “compañía más innovadora” de Estados Unidos por seis años consecutivos, entre 1996 y 2001.

¿Qué provocó su colapso?

Cuando la empresa informó acerca de los resultados del tercer trimestre de 2001, en Octubre de ese año, reveló un agujero negro que deprimió el precio de sus acciones. La agencia reguladora del sector financiero estadounidense, la Securities Exchange Commission (SEC), inició una investigación de la empresa y sus resultados.
Enron admitió que había inflado las utilidades y pidió protección por bancarrota el 2 de Diciembre de ese año. Se descubrió que millones de dólares en deuda habían sido escondidos en una compleja red de transacciones.
Las audiencias parlamentarias e indagaciones de las agencias reguladoras fueron seguidas por una investigación penal para buscar a los culpables de la caída de Enron.

¿Qué salió mal?

Las operaciones comerciales de Enron dependían fuertemente de transacciones comerciales complejas, muchas de ellas asociadas a negocios futuros. Se alega que muchas de esas apuestas a precios energéticos futuros estaban perdiendo dinero, y que, para disfrazar ésto, se creó una red de “sociedades” que mantenían las pérdidas fuera de los balances generales de la compañía.
Algunas de las sociedades fueron supuestamente armadas por ejecutivos, para beneficiar a ellos y a sus familias en varios millones de dólares. Adicionalmente, muchos de los ejecutivos de la empresa supuestamente obtuvieron utilidades inmensas al vender sus acciones antes de que se hicieran públicas las dificultades de Enron.

¿Cuál fue el efecto del colapso de Enron?

Enron dejó US$31.800 millones en deudas, sus acciones perdieron todo valor, y 21.000 personas alrededor del mundo se quedaron sin empleo. Enron salió de la protección de bancarrota en 2004, y sigue vendiendo sus activos restantes para pagar a los acreedores.

El mensaje de Enron para Auditores…

El caso Enron se convirtió en un caso emblemático para los comités de Auditoría. Aunque no se puede prejuzgar la gestión del comité de Auditoría de Enron, su experiencia muestra que ellos deben tener en consideración varios aspectos.
Cada miembro del comité necesita estar financieramente competente para entender el balance y las respectivas notas de la compañía. También los miembros del comité de Auditoría deben: conocer las recomendaciones que cada Estado hace con respecto a las normas contables, para examinar de cerca las transacciones significativas, especialmente aquellas que pueden cambiar la estimación de utilidades para el trimestre o año.
De igual manera, preguntar al Gerente de Finanzas y al Auditor Externo, si las transacciones se registran en el balance de acuerdo a los más altos estándares que se podría usar, y si no, por qué no.

¿Qué significa el caso Enron para los Auditores?

El analista chileno Teodoro Wigodski plantea que es evidente que las empresas de Auditoría han perdido la confianza de algunos accionistas, cosa que no es exclusivo del caso Enron. Se ha presentado una sucesión de compañías americanas donde los Auditores Externos no hicieron bien su trabajo.
  • “Me parece que los Auditores Externos estarán haciendo algunos cambios fundamentales en cómo hacen sus Revisiones, para la aprobación de los balances. La lección fundamental aquí es que se pueden tener toda las reglas contables que se pueden escribir, desarrollar nuevas reglas para contabilizar las entidades de propósito especial o para la valorización de derivados y requerir gran transparencia de la métrica de las variables financieras o de las transacciones con partes relacionadas. Al final, ninguna regla será suficiente, si los altos ejecutivos juegan con los números y “cocinan” los resultados para el balance y, los Auditores Externos no identifican que se está cocinando y si el “plato” será comestible para los inversionistas y los mercados”, agrega.

Los cuatro graves errorres de terceros

El mismo Wigodski tiene una hipótesis de cuatro equivocaciones en las cuales cayeron las personas externas que participaron en este escándalo
  • El primero, un vacío en la legislación bursátil estadounidense, que permitió radicar el endeudamiento de Enron en sociedades instrumentales de propósito específico, que no fueron consideradas en el balance consolidado, por lo que el mercado no podía conocer su verdadera situación financiera.
  • El segundo error fue en el marco legal de la desregulación del sector eléctrico en EEUU, que no puso razonables restricciones a inversiones en derivados financieros.
  • El tercero fue de la empresa auditora, los bancos de inversiones y las agencias de calificación de riesgo, que no dieron señales oportunas de alerta, dejando en evidencia la inadecuada capacidad de reacción de estas firmas.
  • El cuarto, es el alto nivel de relación que se observaba desde 1985 entre las autoridades de gobierno y políticos de todos los sectores y Enron, lo que contribuyó a potenciar la característica arrogancia de los ejecutivos de esta empresa frente al mercado.

Enron: Los tipos que estafaron a América (Título del documental para España y ¿Latinoamérica?)........................................

.. ....Esta película es con doblaje en español para España. Título original:
....................................................(Enron: The Smartest Guys in the Room).........................................................
Enron: The Smartest Guys in the Room).......................................





Fuentes:
http://actualicese.com/actualidad/2009/12/02/caso-enron-una-ensenanza-de-toda-la-vida-para-los-profesionales-contables/

http://es.wikipedia.org/wiki/Enron#Situaci.C3.B3n_legal